27-09-2006 18:27:10 - Vivencias - Leido 399 veces
El fin de semana un amigo me invito a cantar con el, el evento era por el Faisán en la carretera nacional, así que en el camino tuvimos tiempo suficiente para platicar y recordar, además porque el wey hizo mal el croquis y nos perdimos.
En la plática recordamos viejos amigos y viejos tiempos.
En esos tiempos había una amiga, Kisses, con la que tengo algo de historia.
La conocí cuando yo estaba por terminar la Prepa y ella iba empezándola. En aquellos ayeres, participaba con la rondalla y ensayábamos en el departamento de Difusión Cultural, que estaba en el tercer piso del edificio, alejado del bullicio y de la falsa sociedad, tenía unos silloncitos muuuuy cómodos (que también tengo algo de historia con ellos, pero esa se las cuento luego), una pizarra, una oficina, closet, un balconcito poca madre y otras cosas.
Cualquier día estaba yo platicando con Kisses, ella de pie y yo sentado en el sillón, con una guitarra en las manos, hablábamos de un chingo de cosas que no me acuerdo, y yo le tiraba el can descaradamente, ella se hacia del rogar y no aflojaba prenda, yo siempre sentado, y ella siempre de pie, escribía algo en la pizarra que estaba a mis espaldas, y yo seguía con la guitarra en las manos, total que me dice abruptamente “Ya me voy”, y se alejó.
Yo seguí con la guitarra un rato mas, se acercaban mis amigos y me hacian comentarios como “se me antojó una donita, ¿a ti no?”, “se me hace que voy a la cafeta a ver que encuentro” y mamadas de ese estilo. Total, pasaron como 30 minutos de estarme chingando, y yo con cara de “wath?”, cuando se acercó otra amiga que andaba por ahí, me tomó de la cara, me levantó y me mostró algo que estaba escrito en el pizarrón: “Te espero en la cafeta, no tardes, ¿quieres una dona y un....?” y estaban dibujados un labios, puuuuutsssss!!!!!, dejé la guitarra y baje a la cafeta que se encontraba en la planta baja, obvia decir que cuando llegué no estaba ahí ella, le hablé por teléfono a su casa pero me la negaron, y los días posteriores se me escondía. Chingas, ni modo, el recado duró ahí algunos días, porque los cabrones que estaban conmigo en Difusión no me dejaron borrarlo. Claro, tampoco que no me bajaban de pendejo.

El semestre terminó, y no me volví a encontrar con ella hasta tiempo después, ya estábamos ambos en la Facultad...
CONTINUARÁ....
En la plática recordamos viejos amigos y viejos tiempos.
En esos tiempos había una amiga, Kisses, con la que tengo algo de historia.
La conocí cuando yo estaba por terminar la Prepa y ella iba empezándola. En aquellos ayeres, participaba con la rondalla y ensayábamos en el departamento de Difusión Cultural, que estaba en el tercer piso del edificio, alejado del bullicio y de la falsa sociedad, tenía unos silloncitos muuuuy cómodos (que también tengo algo de historia con ellos, pero esa se las cuento luego), una pizarra, una oficina, closet, un balconcito poca madre y otras cosas.
Cualquier día estaba yo platicando con Kisses, ella de pie y yo sentado en el sillón, con una guitarra en las manos, hablábamos de un chingo de cosas que no me acuerdo, y yo le tiraba el can descaradamente, ella se hacia del rogar y no aflojaba prenda, yo siempre sentado, y ella siempre de pie, escribía algo en la pizarra que estaba a mis espaldas, y yo seguía con la guitarra en las manos, total que me dice abruptamente “Ya me voy”, y se alejó.
Yo seguí con la guitarra un rato mas, se acercaban mis amigos y me hacian comentarios como “se me antojó una donita, ¿a ti no?”, “se me hace que voy a la cafeta a ver que encuentro” y mamadas de ese estilo. Total, pasaron como 30 minutos de estarme chingando, y yo con cara de “wath?”, cuando se acercó otra amiga que andaba por ahí, me tomó de la cara, me levantó y me mostró algo que estaba escrito en el pizarrón: “Te espero en la cafeta, no tardes, ¿quieres una dona y un....?” y estaban dibujados un labios, puuuuutsssss!!!!!, dejé la guitarra y baje a la cafeta que se encontraba en la planta baja, obvia decir que cuando llegué no estaba ahí ella, le hablé por teléfono a su casa pero me la negaron, y los días posteriores se me escondía. Chingas, ni modo, el recado duró ahí algunos días, porque los cabrones que estaban conmigo en Difusión no me dejaron borrarlo. Claro, tampoco que no me bajaban de pendejo.

El semestre terminó, y no me volví a encontrar con ella hasta tiempo después, ya estábamos ambos en la Facultad...
CONTINUARÁ....